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ÁLGEBRA POÉTICA


#MICRO-:

#EXPERIMENTACIÓN:

#POESÍA:

 

AXIOMATIZACIÓN DE ENUNCIADOS

Todos los días son cualquier día:

cualquier día abrazado por las rojas extremidades de un gigante.

Parece que el misterio perteneciera a un tiempo

paralelo al nuestro

-es posible que nosotros seamos los puntos paralelos.

.

Homogéneo y vacío: el tiempo.

Poco más que la linealidad de la cronología

los días paralelos a la vida y su misterio.

 
 HOMOTOPÍA
 

Una cruz de madera señala el lugar del acontecimiento:

las migas de pan

el olor a formol

y las escamas

sólo recuerdan que  fuimos a parar allí

con tremenda desgracia e imprecisión.

 
   
TRI (vi) UM
 
*

Días

Personas.

Cruces.

Voces

Noes.

Sin embrago

se multiplicó por diez la traición

dándosele forma de moneda

al acabar el cuento.

   
VOLUNTAS POTESTATIS MORE GEOMETRICO
                       NON DEMONSTRATA
 

No sé cómo

-creo haberlo dicho-

pero hemos conseguido bebernos

todo el agua del mar.

.

La operación es siempre la misma:

Invariable, terca y obstinada.

El motivo es irrelevante.

Ya basta de preguntas metafísicas.

No hay explicación para la explicación.

.

En esta prueba

de hecho

Sólo nos exigen la resolución de las incógnitas.

No calcules enunciados.

Sólo debemos

Conocer la ley y su aplicación.

.

Despejar x

Para continuar con las equivalencias.

Descubrir la curvatura de la recta

Hasta volverla rala

Infinita

Y corregir los teoremas

De los matemáticos

Convertir en oyente al profeta

O liberar al loco de su misión.

.

No sé cómo

-y no será la última vez que diga esto-

Hemos borrado permanentemente

La línea del horizonte.

Supón que su valor

Es el valor de continuidad

Y no olvides que lo exigido ahora

No es el resultado

Sino su definición:

.

sucesión infinita de puntos.

Entre el cielo y la tierra

Una única separación.

.

Y para trazarla

No sólo se debe haber descendido la montaña.

Uno debe haber estado por encima de las cosas humanas

-Este es el supuesto-

Y regresar constantemente

A los seis mil pies

Por debajo del nivel del mar.

.

Verás que es pura lógica

La matemática;

Eslabones divorciados por el claro de luna

Y no la araña en este árbol

de bohemios y poetas

Que luchan contra sí mismos

Luchando así contra su propia imitación.

.

No sé cómo

Porque no hay lógica durante el por qué

Pero hay preguntas

Cada cierto periodo de prueba

Que acercan el verso libre

Al cálculo infinitesimal.

Como si efe tiende a cero

Fuera aquí título del poema perfecto.

.

La conclusión no podía ser otra

-Somos hombres de ciencias-

Y como diría aquel

.

 
 
 

Tan sólo es un ejemplo:
 
.

 

Es posible confundir por definición

La idea de línea y el concepto de existencia.
 
.

Pero la equivalencia entre miembros

Se establece únicamente a través de una operación

-Voluntad de poder, a saber-

Y para su demostración se requiere

Comprobar que

Efectivamente

Ambas rectas

Poseen distintos sentidos

Y posiblemente una sola dirección.

*

π: EJEMPLO DE IRRACIONALIDAD

Circuncisión de un caballo alado a manos de una madre que aún no ha nacido.

*
   
UNIVERSO DE REFERENCIA

Un cuervo negro se ha posado

Esta noche

Sobre el alféizar de mi ventana.

Su graznido sirve como cuantificador existencial:

Existe al menos un vacío en espera

Entre el mensaje y su revelación.

 

Anne -Le Pése -Nerfs.

 

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DECONSTRUCCIÓN DEL LIBRO SANTO


#POESÍA:

#RELATO:

#EXPERIMENTACIÓN:

ANTIEVANGELIO SOBRE LA REVELACIÓN.

Atentado contra el discurso sagrado y su oposición a lo profano.

Salmos de Jaques Derrida y réquiem de Walter Benjamin se disponen a ser cantados durante la misa que hoy celebra en este cementerio y catedral; en este lugar que tanto para la Metafísica como para la Estética ha representado el auténtico Sinaí: Grand Louvre, París. Espacio liminal. Lugar de sacrificio y redención. Veintinueve de Agosto del dos mil diez. Once y cuarto de la mañana. Momento en el que Belleza, Bien y Verdad se resolvían en y por Ella.

 

A P. Z. M., que durante el éxodo tendió puentes entre las aguas separadas, haciendo posible la transición.

En respuesta a  https://blasfemicos.wordpress.com/2010/06/24/relato-erotico/  

—–

Reconocí tu gesto entre la multitud.

Los espectadores te observaban sin clemencia, y tú allí tan sola;  tan llena de pudor.

Sin preguntar los mortales me contaron lo sucedido: se atrevieron a amarte tal vez demasiado real, demasiado torpemente, llegando a convertir en mármol tu piel. Estabas allí tan sola,  simplemente desnuda, que reconocí tu gesto entre la multitud. Eras igual de blanca pero eras movimiento. Ahora motor inmóvil o Noesis Noeseos, vi cómo atravesaba tu costado, divino y humano sólo en la matemática de madera,  una fatal lanza de luz.

De los que osaron acercarse sólo el incauto confesó haberte deseado eterna tras el imperioso cristal blindado, llamada a ser siempre la misma y siempre analizada por el impávido y disperso espectador.

Entiendo que te rebelaras contra la misericordia y el piadosismo de los anteriores dioses. Debería habértelo dicho antes del gran Juicio. Lo entiendo porque rebelada nos revelaste el último fin del final.

Constó en las actas el olor a azufre. Los mortales,  tan cobardes como siempre, se abstuvieron de admitir veredicto alguno. Buscaban sus propios mazos en el suelo, evitando ser preguntados por la opinión, fijando sus miradas en las baldosas sucias, compuestas del mismo material que utilizó la alevosía para esculpirte.

El juicio duró más de lo que pudo recordarse y las almas quedaron de una vez por todas libres, incapaces de soportar la condena del recuerdo y saber que fueron ellos los culpables del hieratismo; culpables por haberte fragilizado al dudar sobre el universal de lo considerado hasta entonces bello.

El acontecimiento redujo a polvo el horizonte -y es que tal vez polvo fue todo lo que pudo haber sido.

 El veredicto hizo del presente una línea homogénea de tronos vacíos; poderes y mandatos de los que desertaron los mortales: esos cobardes incapaces de escuchar la tercera voz del gallo, fascinados por el brillo de las monedas con las que mezquinamente fue remunerada su traición.

Se han oído esta mañana los lamentos en el gran museo. Los mortales saltaron la vacío luchando contra sí mismos, intentando olvidar la palidez que tu rostro había adquirido. De la fosa común en la que reposaban sus cadáveres escapó un súbito delirio estético,  interpretado como un último suspiro o fatídico estertor.

Yo misma he certificado el cadáver del Arte -que no es mármol, lienzo ni clave de sol-. Y al comprobar su rictus mortuorio he respirado satisfecha, no sin cierta paz, observando que no eran más que simples versos lo que se les caían a los mortales, más muertos que nunca, de sus ajadas manos y bolsillos.

Insisto:  reconocí tu gesto entre la multitud. Y como otra lanza aconteció la inmóvil sombra. Irrumpió violentamente vestida de plañidera. Fue gloriosa corona de espino este antidestello de luz.

Al atardecer el búho abrió sus alas, pero Maya cubrió otra vez la historia con su velo -la noche llega para hacerte dormir,  así que ahora duerme. – Por fin puedes descansar sin ser vista.

Ya no quedan ojos que miren. Duerme.  Ya no queda sangre en las Iglesias.

Sólo yo sobreviví  a la fuerza centrípeta de la fe en algún discurso y custodio con mi única victoria -seguir siendo, siendo imagen y palabra- el sueño de que existas al margen de cualquier fotograma o poética.

Secreta, delicada, y prohibida mía: el pasado nos espera porque espera encontrarte virgen y gastada,  más allá de la abismal perfección.

El resto,

dicen,

 será silencio.

 E incluso en la peor ausencia, velados los conceptos, reconoceré tu gesto entre la multitud.

Tal vez porque no inventamos detalles, abandonaron la tertulia los otros once fieles. Puede que incluso se lo tomaran demasiado a pecho y decidieran ingresar voluntariamente en prisión. En cualquier caso, no hay lugar para memorias ni testamentos. La cena se ha quedado fría esperando los dibujos de los cuentos; las palabras de alguna narración.

Tú no serás Historia ni venenoso imaginario, sino la espontánea alegoría en el hábito de vivir. 

Serás leyenda pronunciada por amantes, mudos y suicidas. Serás trova para quienes crucen el río con Caronte de la mano, sin perder las monedas de sus ojos, sin convertir al volver la vista el sentido de la travesía en sal.  

Por eso duerme. No hay nada que mirar atrás. Y no temas si al despertar un huracán sin ojo te acusa de deber justicia a tus antepasados. El oráculo recuperará la viva voz de aquellos muertos, infieles de sotana trasparente, para liberar las alas del ángel y cobijar a bohemios y rapsodas.  

No temas en la oclusión del verbo; sólo duerme. Declarado el estado de excepción suplantaremos la identidad del soberano -tenderemos juntas puentes y uniremos interminablemente el mar.- Somos el motor reparado de la asombrosa maquinaria, reconciliando la metafísica de los caballos y la violencia del alfil o el peón; un jaque mate al contexto al reconocer tu gesto entre la multitud.

Si amanece se nombrará justa la página en blanco.

 Bella, Buena y Verdadera: perdóname si al despertar-sé que es injusto-aún estoy rezando.

Pulverizaré mis credos con la primera de luz del alba.

Por ti seré partera que cruza el puente entre la muerte y la vida y trazaré la Redención. 

Por ti Magdalena rechazada y escondida: vestida de satén para el preludio. Madre que vela el cuerpo del Hijo durante la resurrección de los tres días.

Anne -Le Pése -Nerfs.

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Insula (ix)


#OTROS:

Siempre éramos los mismos. No nos conocíamos, no nos hablábamos, incluso evitábamos cruzar nuestras miradas cuando, envueltos en flujos de caminantes, nos cruzábamos por las calles de Copenhague. No lo sabían pero nos habíamos convertido en una suerte de club de la serpiente en el que ninguno de sus miembros quería reconocer la pertenencia al mismo. Aquella tarde nos reunimos de nuevo inconscientemente ajenos a nuestra naturaleza de grupúsculo desorganizado. Aparecimos en una librería que se había ganado cierta reputación entre los bohemios y los estudiosos, uno de aquellos lugares en el que se mezclan estudiantes y catedráticos, revolucionarios y jubilados e incluso amantes y adúlteros que pretenden teñir su vida con un toque de intelectualidad.

Sólo María conocía nuestros nombres, sólo ella nos observaba entrar y deslizarnos entre las estanterías y los libros viejos. Nunca preguntó más de lo necesario porque sus ojos no necesitaban hacerlo. Le bastaba analizar nuestra danza por los laberínticos pasillos de la librería, por sus sótanos y sus escaleras repletas de palabras que nunca más volverían a ser leídas. Nos seguía con sigilo.  La presencia de su cuerpo plano y fino y de su sonrisa eterna nos guiaba hasta libros o papeles olvidados que algún estudiante había querido intercambiar por aquellos insoportables tratados de filosofía de la cultura que  los catedráticos amargados les habían obligado a comprar. Ella fue la que me ayudó a encontrar las memorias de Pedro Fernández de Quirós, el primer occidental que avistó mi destino y mi locura.

Aquella tarde me regaló un antiguo número del Atoll Research Bulletin, mecanografiado que había encontrado entre los papeles de un viejo que, hacía una semana, había decidido dejar Copenhague, dejar este mundo, olvidando para siempre más de una tonelada de papel en su habitación.

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Insula (viii)


#OTROS:

Me marché de allí con demasiados martinis en la sangre, intentando desprenderme de las imágenes que aquel loco se había tomado el permiso de alojar en mi cabeza. Echó a perder su vida por el ano de una ramera. El alcohol me empujaba irremediablemente a desentrañar aquél pensamiento tan simple. Su vida, la que podría haber sido la feliz vida de un hombre retirado de aquellos que plantaban pequeños huertos de fresas en la vecina jutlandia, se había perdido en las profundidades de una obsesión. Mientras se hundía en aquella mujer prohibida su vida desaparecía en el más denso de los fangos. Aquél hombre no moriría en una casa rodeada de campos de fresa ni en los brazos de alguien que cometió el error de amarle. Moriría sólo y torturado o quizá en los brazos de una puta o de su puta, hundido en sus vísceras. Mientras caminaba indagando las razones últimas que empujaban a los cuerpos humanos a situaciones absurdas todo el mundo me era ajeno. Durante esos minutos – tal vez horas – dudé. El bueno de Harold había desencadenado en mí con su historia de putas, adulterios y culos pensamientos encontrados en los que Sócrates bebía martinis y Alcibíades perdía la cabeza por el esfínter de una jovencita ateniense. Desperté en mi cama cuando el sol se ponía en Copenhague.

Ella leía, absorta, sentada en el alféizar de mi ventana.

 


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ARS MEDICINA


#MICRO-:

 

#POESÍA:

 

#EXPERIMENTACIÓN:

 

EL BÁCULO DE ASCLEPIUS

La muerte es al médico
lo que el pecado a Dios:

acontecimientos de los que
ni siquiera ellos pueden escapar.

——-

T. I. D
(Mt. 26: 34, 26: 74)

¿En qué me he convertido
al negarme a mí misma
hasta en tres ocasiones?

No puedo saber quién soy
si ahora amanece
y todos hemos escuchado ya
cantar al gallo.

—— 

ABANDONO DEL DIFERENCIAL

El vacío no es la causa.
Esta nada es sólo un síntoma.

Tal vez sea momento para dudar de las evidencias
-la morfina puede servir de ayuda-
y haya llegado la hora de dejarnos creer.

—— 

NEGLIGENCIAS

( I) MALA PRAXIS

Duchamp amputó los brazos a la Venus de Milo
sin anestesia
sin bisturí
sin esterilizadora
sin hoja de sierra
y sin puntos de sutura.

Marcel el impostor, el villano, el asesino,
sólo con un bigote y un urinario

consiguió dejar manca a la Belleza.

——
( II ) OCULTAMIENTO DE INFORMACIÓN SOBRE LOS RIESGOS DEL ETERNO RETORNO

“Estar solo es un estado difuso de pecado”
                                                  E. Cioran.

“”El hombre ético teme hacerse culpable, pero, al mirar el futuro, ve la culpa como una posibilidad, y se angustia”.
            S. Kierkegaard.

Ante una  recaída
el médico me sugirió
aceptar lo inevitable.

Mi abogado miraba desde la puerta
sin llegar a acercarse.
Parecía preocupado,
de lo contrario hubiera rechazado
la extremaunción.

Todo había acabado
o eso fue lo que dijeron.
Apreté la mandíbula
y esperé a que todo pasara.

Pero allí pasó siempre lo mismo y nunca pasó nada.

La sucesión se revelaba inalterable:
bata blanca, maletín, sotana.
Una y otra vez.
Innumerables, infinitas veces

bata blanca, maletín, sotana.

Así que yo me preparé para estar sola
-parecía lo inevitable-
sin que nadie me avisara
de todo lo demás.

No se me informó de algo que
desde entonces
y los responsables lo sabían
nunca, jamás
ha dejado de pasar.

——
ARCHIVAR EL HISTORIAL

A quien pregunta cúantos dioses son posibles todavía

yo contesto:

ninguno.

Ha muerto la voluntad
-fecha y hora de la defunción-
a cambio de la absoluta rehabilitación
del tiempo.

Por fin hemos conseguido
de una vez por todas
bebernos el agua del mar.

Anne -Le Pése -Nerfs.

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insula (vii)


#OTROS:

Intrucciones para un rizoma hipertextual.

Puede el lector observar que durante un tiempo brotaron de este blog entradas con un denominador común o etiqueta llamada “rizoma hipertextual“. Aún corriendo el riesgo de caer en la pedantería académica, lo que sigue pretende ser un breve decálogo para quien quiera aventurarse en la creación y difusión de esta nueva etiqueta que sin ánimo de ser pretencioso puede corresponder con la clasificación del género por excelencia del nuevo tiempo de las letras.

1. El rizoma hipertextual se materializa en el ciberspacio pero se extiende más allá de él.

2. No debe tener ni principio ni fin ni forma definida. Sus recorridos, aleatorios, no son más que una de sus infinitas formas posibles.

3. Toda palabra es en potencia un rizoma hipertextual.

4. La univocidad, aterrada, se diluye ante un rizoma hipertextual.

5. El rizoma hipertextual ocupa un espacio infinito. Cada nodo del rizoma hipertextual puede vincularse a una imagen de Google Earth o no.

6. El rizoma hipertextual fluye en los hipervínculos.

7. Las islas que flotan en el mar son rizomas hipertextuales.

8. El rizoma hipertextual no es una ensoñación de Deleuze y Guattari. Nunca lo conocieron. Nunca lo nombraron.

9. El rizoma hipertextual es un tubérculo que se nutre de cualquier forma simbólica.

10. Los tubérculos se expanden.


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Insula (vi)


Tras el baño de sangre y la danza de la muerte nadie contó que el cuerpo de Ofelia emergió en paz, perdido en la infinita distancia del Mar del Norte, convertido en una isla sin flores.

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