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ÁLGEBRA POÉTICA


#MICRO-:

#EXPERIMENTACIÓN:

#POESÍA:

 

AXIOMATIZACIÓN DE ENUNCIADOS

Todos los días son cualquier día:

cualquier día abrazado por las rojas extremidades de un gigante.

Parece que el misterio perteneciera a un tiempo

paralelo al nuestro

-es posible que nosotros seamos los puntos paralelos.

.

Homogéneo y vacío: el tiempo.

Poco más que la linealidad de la cronología

los días paralelos a la vida y su misterio.

 
 HOMOTOPÍA
 

Una cruz de madera señala el lugar del acontecimiento:

las migas de pan

el olor a formol

y las escamas

sólo recuerdan que  fuimos a parar allí

con tremenda desgracia e imprecisión.

 
   
TRI (vi) UM
 
*

Días

Personas.

Cruces.

Voces

Noes.

Sin embrago

se multiplicó por diez la traición

dándosele forma de moneda

al acabar el cuento.

   
VOLUNTAS POTESTATIS MORE GEOMETRICO
                       NON DEMONSTRATA
 

No sé cómo

-creo haberlo dicho-

pero hemos conseguido bebernos

todo el agua del mar.

.

La operación es siempre la misma:

Invariable, terca y obstinada.

El motivo es irrelevante.

Ya basta de preguntas metafísicas.

No hay explicación para la explicación.

.

En esta prueba

de hecho

Sólo nos exigen la resolución de las incógnitas.

No calcules enunciados.

Sólo debemos

Conocer la ley y su aplicación.

.

Despejar x

Para continuar con las equivalencias.

Descubrir la curvatura de la recta

Hasta volverla rala

Infinita

Y corregir los teoremas

De los matemáticos

Convertir en oyente al profeta

O liberar al loco de su misión.

.

No sé cómo

-y no será la última vez que diga esto-

Hemos borrado permanentemente

La línea del horizonte.

Supón que su valor

Es el valor de continuidad

Y no olvides que lo exigido ahora

No es el resultado

Sino su definición:

.

sucesión infinita de puntos.

Entre el cielo y la tierra

Una única separación.

.

Y para trazarla

No sólo se debe haber descendido la montaña.

Uno debe haber estado por encima de las cosas humanas

-Este es el supuesto-

Y regresar constantemente

A los seis mil pies

Por debajo del nivel del mar.

.

Verás que es pura lógica

La matemática;

Eslabones divorciados por el claro de luna

Y no la araña en este árbol

de bohemios y poetas

Que luchan contra sí mismos

Luchando así contra su propia imitación.

.

No sé cómo

Porque no hay lógica durante el por qué

Pero hay preguntas

Cada cierto periodo de prueba

Que acercan el verso libre

Al cálculo infinitesimal.

Como si efe tiende a cero

Fuera aquí título del poema perfecto.

.

La conclusión no podía ser otra

-Somos hombres de ciencias-

Y como diría aquel

.

 
 
 

Tan sólo es un ejemplo:
 
.

 

Es posible confundir por definición

La idea de línea y el concepto de existencia.
 
.

Pero la equivalencia entre miembros

Se establece únicamente a través de una operación

-Voluntad de poder, a saber-

Y para su demostración se requiere

Comprobar que

Efectivamente

Ambas rectas

Poseen distintos sentidos

Y posiblemente una sola dirección.

*

π: EJEMPLO DE IRRACIONALIDAD

Circuncisión de un caballo alado a manos de una madre que aún no ha nacido.

*
   
UNIVERSO DE REFERENCIA

Un cuervo negro se ha posado

Esta noche

Sobre el alféizar de mi ventana.

Su graznido sirve como cuantificador existencial:

Existe al menos un vacío en espera

Entre el mensaje y su revelación.

 

Anne -Le Pése -Nerfs.

 

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DECONSTRUCCIÓN DEL LIBRO SANTO


#POESÍA:

#RELATO:

#EXPERIMENTACIÓN:

ANTIEVANGELIO SOBRE LA REVELACIÓN.

Atentado contra el discurso sagrado y su oposición a lo profano.

Salmos de Jaques Derrida y réquiem de Walter Benjamin se disponen a ser cantados durante la misa que hoy celebra en este cementerio y catedral; en este lugar que tanto para la Metafísica como para la Estética ha representado el auténtico Sinaí: Grand Louvre, París. Espacio liminal. Lugar de sacrificio y redención. Veintinueve de Agosto del dos mil diez. Once y cuarto de la mañana. Momento en el que Belleza, Bien y Verdad se resolvían en y por Ella.

 

A P. Z. M., que durante el éxodo tendió puentes entre las aguas separadas, haciendo posible la transición.

En respuesta a  https://blasfemicos.wordpress.com/2010/06/24/relato-erotico/  

—–

Reconocí tu gesto entre la multitud.

Los espectadores te observaban sin clemencia, y tú allí tan sola;  tan llena de pudor.

Sin preguntar los mortales me contaron lo sucedido: se atrevieron a amarte tal vez demasiado real, demasiado torpemente, llegando a convertir en mármol tu piel. Estabas allí tan sola,  simplemente desnuda, que reconocí tu gesto entre la multitud. Eras igual de blanca pero eras movimiento. Ahora motor inmóvil o Noesis Noeseos, vi cómo atravesaba tu costado, divino y humano sólo en la matemática de madera,  una fatal lanza de luz.

De los que osaron acercarse sólo el incauto confesó haberte deseado eterna tras el imperioso cristal blindado, llamada a ser siempre la misma y siempre analizada por el impávido y disperso espectador.

Entiendo que te rebelaras contra la misericordia y el piadosismo de los anteriores dioses. Debería habértelo dicho antes del gran Juicio. Lo entiendo porque rebelada nos revelaste el último fin del final.

Constó en las actas el olor a azufre. Los mortales,  tan cobardes como siempre, se abstuvieron de admitir veredicto alguno. Buscaban sus propios mazos en el suelo, evitando ser preguntados por la opinión, fijando sus miradas en las baldosas sucias, compuestas del mismo material que utilizó la alevosía para esculpirte.

El juicio duró más de lo que pudo recordarse y las almas quedaron de una vez por todas libres, incapaces de soportar la condena del recuerdo y saber que fueron ellos los culpables del hieratismo; culpables por haberte fragilizado al dudar sobre el universal de lo considerado hasta entonces bello.

El acontecimiento redujo a polvo el horizonte -y es que tal vez polvo fue todo lo que pudo haber sido.

 El veredicto hizo del presente una línea homogénea de tronos vacíos; poderes y mandatos de los que desertaron los mortales: esos cobardes incapaces de escuchar la tercera voz del gallo, fascinados por el brillo de las monedas con las que mezquinamente fue remunerada su traición.

Se han oído esta mañana los lamentos en el gran museo. Los mortales saltaron la vacío luchando contra sí mismos, intentando olvidar la palidez que tu rostro había adquirido. De la fosa común en la que reposaban sus cadáveres escapó un súbito delirio estético,  interpretado como un último suspiro o fatídico estertor.

Yo misma he certificado el cadáver del Arte -que no es mármol, lienzo ni clave de sol-. Y al comprobar su rictus mortuorio he respirado satisfecha, no sin cierta paz, observando que no eran más que simples versos lo que se les caían a los mortales, más muertos que nunca, de sus ajadas manos y bolsillos.

Insisto:  reconocí tu gesto entre la multitud. Y como otra lanza aconteció la inmóvil sombra. Irrumpió violentamente vestida de plañidera. Fue gloriosa corona de espino este antidestello de luz.

Al atardecer el búho abrió sus alas, pero Maya cubrió otra vez la historia con su velo -la noche llega para hacerte dormir,  así que ahora duerme. – Por fin puedes descansar sin ser vista.

Ya no quedan ojos que miren. Duerme.  Ya no queda sangre en las Iglesias.

Sólo yo sobreviví  a la fuerza centrípeta de la fe en algún discurso y custodio con mi única victoria -seguir siendo, siendo imagen y palabra- el sueño de que existas al margen de cualquier fotograma o poética.

Secreta, delicada, y prohibida mía: el pasado nos espera porque espera encontrarte virgen y gastada,  más allá de la abismal perfección.

El resto,

dicen,

 será silencio.

 E incluso en la peor ausencia, velados los conceptos, reconoceré tu gesto entre la multitud.

Tal vez porque no inventamos detalles, abandonaron la tertulia los otros once fieles. Puede que incluso se lo tomaran demasiado a pecho y decidieran ingresar voluntariamente en prisión. En cualquier caso, no hay lugar para memorias ni testamentos. La cena se ha quedado fría esperando los dibujos de los cuentos; las palabras de alguna narración.

Tú no serás Historia ni venenoso imaginario, sino la espontánea alegoría en el hábito de vivir. 

Serás leyenda pronunciada por amantes, mudos y suicidas. Serás trova para quienes crucen el río con Caronte de la mano, sin perder las monedas de sus ojos, sin convertir al volver la vista el sentido de la travesía en sal.  

Por eso duerme. No hay nada que mirar atrás. Y no temas si al despertar un huracán sin ojo te acusa de deber justicia a tus antepasados. El oráculo recuperará la viva voz de aquellos muertos, infieles de sotana trasparente, para liberar las alas del ángel y cobijar a bohemios y rapsodas.  

No temas en la oclusión del verbo; sólo duerme. Declarado el estado de excepción suplantaremos la identidad del soberano -tenderemos juntas puentes y uniremos interminablemente el mar.- Somos el motor reparado de la asombrosa maquinaria, reconciliando la metafísica de los caballos y la violencia del alfil o el peón; un jaque mate al contexto al reconocer tu gesto entre la multitud.

Si amanece se nombrará justa la página en blanco.

 Bella, Buena y Verdadera: perdóname si al despertar-sé que es injusto-aún estoy rezando.

Pulverizaré mis credos con la primera de luz del alba.

Por ti seré partera que cruza el puente entre la muerte y la vida y trazaré la Redención. 

Por ti Magdalena rechazada y escondida: vestida de satén para el preludio. Madre que vela el cuerpo del Hijo durante la resurrección de los tres días.

Anne -Le Pése -Nerfs.

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Excurso sobre la Tradición.


 

#RELATO:

#ENSAYO:

Llega tarde el autobús.

Los segundos hacen las veces de sentencias judiciales, y nada ha cambiado. Somos, en virtud de este retraso, los herederos  fúnebres de una antigüedad resabida. Samsara y Derecho Romano se han unido en ambos de tus hemisferios cerebrales para ser a continuación codificados por un complejo y poco interesante mecanismo  semineuronal. El caso es que tú acabas de unir ambas estupideces y piensas en ellas. Pasan 6 minutos de las doce y  eso suscita en ti la sensación de ser un mediocre convicto confundiendo esta estación con Alcatraz, e incluso algo peor. La vergüenza te tira el nuevo libro al suelo. Puedes recogerlo y  fingir ante el espectador disperso el descontento que produciría la visión de unas tapas blancas ataviadas con briznas de Farias y cáscaras de pipas de girasol. -Porque lleva lloviendo desde que el oído ha procesado hacia la conciencia la primera actividad de esta mañana. Llueve ininterrumpidamente. Lleva lloviendo, quieres decir, un mínimo de ocho horas. Ocho horas que suenan a una jornada de trabajo. Ocho horas que suenan ahora a un viaje hacia la absoluta desesperación. Y las colillas y las cáscaras se han fusionado con la portada del libro sobre los excesos retóricos de Wittgenstein.- O puedes recoger tu libro y salir corriendo de la dársena 27, escapar de ese espacio dedicado al tránsito y a la espera,  ante el rictus mortuorio de tus potenciales compañeros de viaje. Puedes hacerlo; y también puedes no hacerlo. Puedes,  pero cada pensamiento será un nuevo conato que fortalecerá  la acusación sobre ti vertida; dicen que eres  hijo del  clasicismo, y además mantienes un affaire retornante, eterno, con lo mismo. Un círculo que caracteriza lo que entiendes por existencia. Y ahora, con tu botella reciclable de agua, descubres que el concepto sánscrito no es ni siquiera parecido al mapa que trazó Dante. Perteneces no a los ladrones o a los no bautizados. Con tu botella de euro y tanto, te reconocen como entelequia descendiente de los vientres hidrópicos. Casi nada, ya ves. Pero no. En absoluto. Tú puedes hacerlo o no. Hacer una cosa y no hacer el resto. Hacer nada, también. Recoger el libro, o no hacerlo, y encender un cigarro, recolocar las asas de la bolsa  de viaje que empieza a acomodarse en tus enclenques hombros, enclenque tú; sonreír al niño que se ha percatado de tu desesperación; no hacer nada. Absolutamente nada. Puedes hacer o no hacer. Pero ya. No. Otra vez, no. El niño sabe que estás equivocado. Tú sabes que estás equivocado al ver al niño satisfecho, porque resulta que está satisfecho gracias a tu error. En cualquier caso, y continúas con esta concatenación infinita de ideas para no mirar al niño, lo único que no puedes hacer, por el bien de tu integridad tras el inexorable ejercicio de  la autocrítica, es salir corriendo. Alcatraz, piensas, y sientes náuseas, además de ridículo. Sabes que el retraso no durará eternamente. Más náuseas. Te mira el niño.  

Tras unos segundos de intensa rivalidad visual con él, la explosión de mil bombas atómicas acaba con el divertimento del absurdo intransferible: el de la reflexión o su ausencia. El absurdo de la conciencia, en resumidas cuentas.  El niño gana. No parece haber escuchado nada digno de reclamar su atención. Puede que tu cara resulte, inexplicablemente, más entretenida que un desastre cosmológico. En fin. Ya era hora de que alguien se atreviera a reventarlo todo, para siempre jamás.

Te extraña que tus potenciales compañeros de viaje sigan vivos, exactamente en el mismo lugar de la última vez. No ha sido una bomba atómica. No han sido mil. Sólo las llaves del conductor  que jugará con tu vida durante las próximas horas, que acaban de estrellarse contra el subsuelo del inframundo, lleno de briznas de puro barato y millones de cáscaras de pipas de girasol. Un libro: una llave. Se presiente cierta algarabía que a ti te cansa independientemente de cuál sea el motivo que la llama a ser. No. No tienes por qué sonreír. Que las puertas del autobús se hayan abierto no te incita a correr hacia ellas. Tú has pagado por el asiento 31 y te sentarás allí, pase lo que pase, entres al autobús en última posición o no. No debes alegrarte por la apertura de las puertas, y no te apresurarás, porque no te da la gana, y no te lo tienes que explicar. Adoras el argumento de autoridad, porque siempre te ganas.

El niño, que no te ha quitado ojo, no contará a nadie que se te haya olvidado sentir. Piensas que no es tarde para plantearse la cuestión de la paternidad. El niño tiene cierto encanto, aunque tú no consigas descubrirlo. Piensas después que Clint  Eastwood no ponderaría a posibilidad de tener niños mientras su principal objetivo era salir de la bahía de San Francisco, y a poder ser, salir vivo. Da igual. No puedes sentirte más ridículo, así que sufres como castigo el picotazo estomacal de otra náusea. La pregunta inminente es en qué departamento de la enorme bolsa colocaste el billete de autobús. No se trata de eso. Es que, sin más complicación, no te da la jodida gana. Esta frase seduce por ser, de manera precisa, el ejemplo perfecto del uso efectivo de irracionalidad. Un antiargumento. Un A-argumento. Un acabaargumentos. Escucha: no me da la gana.

Efectivamente, no vomitas.  Acabas de encontrar el rectángulo de celulosa que corrobora el merecimiento de tus aparentes vacaciones.  Lo sabías desde el principio, por eso las náuseas te resultan tan sumamente molestas. Nunca vomitas. Continuarás con ellas hasta alcanzar el destino escrito en el cartel que encabeza  el autobús. Incluso después.  Todo siempre igual. Igual mientras esperabas fuera del vehículo. Igual ahora, que todo parece distinto desde esta ventana que se abre a tu desgana y se cierra al mundo. Porque el mundo, menuda idea acabas de tener, está contenido en la dársena 27. En ella y en él,  viven los vestigios de otros tiempos. El mundo:  Ella yÉl.

No puede ser. El niño asoma la cabeza a través de la puerta. Cielo Santo. Eso es lo que sucede: que puede ser. Pero ahora sólo importa el resultado, el detrito, más bien, de este desbocado deshacer irracional. Escucha, te lo está diciendo: no le da la gana. El niño se acerca hasta pasar por tu lado y, al rozarte, sin que nadie mire, sin que nadie vea, vomita la pera, el yogurt y la galleta que alguien le ha hecho tragar mediante algo parecido a un embudo. No me da la gana, acaba de decirte el niño. Al fin y al cabo, concluyes satisfactoriamente, el procedimiento de la razón acaba igual que una digestión. Una mala, una nefasta digestión. Uno comienza con el bicondicional, la doble negación y las disyuntivas, para terminar aplicando un Tollendo Ponens a la inmortalidad del alma o la corporeidad del Espíritu Santo: la paloma que se erige sobre su pata-muñón en relación con el miedo atávico a la muerte. Increíble. Acaba igual. Todo acaba, y lo que acaba sigue estando igual: contradicción en términos. Siempre igual. 

Se te agria la lactosa del yogurt o acabas literalmente saturado de paté y carne magra. Nadie recuerda, de hecho, regar la tierra de la flor de Pascua. Siempre, interminablemente igual. La planta roja se pone mustia, y alguien decide deshacerse de ella hasta una nueva y fatal adquisición. No te dejes vencer por las náuseas. Alude a tus conocimientos sobre escatología, valiente: vomita porque te da la gana. Porque no sonríes, y porque ya hay quien cree poder demostrar la perdurabilidad de su existencia. La vida, en estas fechas, no es muy distinta al resultado digestivo de una cena desmesurada, hipercalórica, que diría él. Nos sentamos para compartir la culpabilidad que sentimos ante tanto exceso, y entre bicarbonato sódico y ascetismo espiritual, nos damos cuenta de que el alma existe, y preexiste y subsiste, pero no sabemos diferenciarla del resultado de un severo trastorno gastrointestinal.

Alguien llama. El niño te sonríe, asiento 33.

Escuchas la voz de un fanático creyente, alias estómago de acero, experimentado predicador, que te desea impúdicamente una feliz Navidad.

 

Anne -Le Pése -Nerfs.

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Jetz- Zeit


 

#POESÍA:

 

He vuelto a despertarme
lejos de lo que antes era mi casa.

Oigo sonar un reloj de cuco
e inmediatamente después
redibujo la silueta de mi madre.
Se dispone a dar cuerda al tiempo pasado
-para que siga pasando
y no detenga también el presente.

 

Este lugar
tan lejos
como digo
de mi casa o mi antigua casa
no alberga miradas
por completo desconocidas.

En realidad
no sé si me explico:
aquí tampoco se habla de esperanza
y
sin embargo
la ausencia del discurso
nos bautiza como hacedores
de la más peligrosa metafísica.

Más bien
-y creo que sigo sin explicarme-
el lugar de la esperanza
ha sido reocupado
por el sonido del tiempo presente
que tiene ahora voz de cuco.

 

Anne -Le Pése -Nerfs.

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ARS MEDICINA


#MICRO-:

 

#POESÍA:

 

#EXPERIMENTACIÓN:

 

EL BÁCULO DE ASCLEPIUS

La muerte es al médico
lo que el pecado a Dios:

acontecimientos de los que
ni siquiera ellos pueden escapar.

——-

T. I. D
(Mt. 26: 34, 26: 74)

¿En qué me he convertido
al negarme a mí misma
hasta en tres ocasiones?

No puedo saber quién soy
si ahora amanece
y todos hemos escuchado ya
cantar al gallo.

—— 

ABANDONO DEL DIFERENCIAL

El vacío no es la causa.
Esta nada es sólo un síntoma.

Tal vez sea momento para dudar de las evidencias
-la morfina puede servir de ayuda-
y haya llegado la hora de dejarnos creer.

—— 

NEGLIGENCIAS

( I) MALA PRAXIS

Duchamp amputó los brazos a la Venus de Milo
sin anestesia
sin bisturí
sin esterilizadora
sin hoja de sierra
y sin puntos de sutura.

Marcel el impostor, el villano, el asesino,
sólo con un bigote y un urinario

consiguió dejar manca a la Belleza.

——
( II ) OCULTAMIENTO DE INFORMACIÓN SOBRE LOS RIESGOS DEL ETERNO RETORNO

“Estar solo es un estado difuso de pecado”
                                                  E. Cioran.

“”El hombre ético teme hacerse culpable, pero, al mirar el futuro, ve la culpa como una posibilidad, y se angustia”.
            S. Kierkegaard.

Ante una  recaída
el médico me sugirió
aceptar lo inevitable.

Mi abogado miraba desde la puerta
sin llegar a acercarse.
Parecía preocupado,
de lo contrario hubiera rechazado
la extremaunción.

Todo había acabado
o eso fue lo que dijeron.
Apreté la mandíbula
y esperé a que todo pasara.

Pero allí pasó siempre lo mismo y nunca pasó nada.

La sucesión se revelaba inalterable:
bata blanca, maletín, sotana.
Una y otra vez.
Innumerables, infinitas veces

bata blanca, maletín, sotana.

Así que yo me preparé para estar sola
-parecía lo inevitable-
sin que nadie me avisara
de todo lo demás.

No se me informó de algo que
desde entonces
y los responsables lo sabían
nunca, jamás
ha dejado de pasar.

——
ARCHIVAR EL HISTORIAL

A quien pregunta cúantos dioses son posibles todavía

yo contesto:

ninguno.

Ha muerto la voluntad
-fecha y hora de la defunción-
a cambio de la absoluta rehabilitación
del tiempo.

Por fin hemos conseguido
de una vez por todas
bebernos el agua del mar.

Anne -Le Pése -Nerfs.

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EPÍTETOS


#MICRO-:

 

#POESÍA:

 

#EXPERIMENTACIÓN:

 

POÉTICA DEL SILENCIO

Escribo para decir

todo lo que no puede decirse.

.

CONFUSIÓN

La historia no hace sino desglosar todo lo que el arte testimonia, y para ella, para la Historia, hemos pretendido conseguir una suerte de rigor honorable llamado Universalidad; Verdad. El arte no es historia y tampoco política. El Arte es falaz. El Arte siempre ha sido lo que ha debido ser. Religión, formas reveladas, originariamente verdaderas. La idea es religión. Teorizar sobre el arte es religión. Ulises burlándose del cíclope o Las flores del mal, no lo son.
Atrevámonos a pensar que no hay verdad en el poema, que de la obra no puede hacerse un credo. Porque para usos rituales y cúlticos sólo puede valernos el mañana, que aún es verdadero, y porque todos los poemas sólo pueden ser poemas del ayer para siempre, siempre falsos.

.
HOMICIDIO (I)

Acabo de disparar a un hombre

que juró ser el Padre antes de morir.

Supuse que mentía.

.

HOMICIDIO (II)

“No ha nacido y, sin embargo,

ha de morir.”

A. Gamoneda.

El envenenamiento resultó demasiado grotesco

para ser del todo ficticio.

A nadie extrañó su repentina ausencia

excepto al asesino que cometió el paulatino crimen.

.

SUICIDIO

Prender fuego al poema.

.

REDENCIÓN

Escribo mientras contemplo la crucifixión de una conciencia.

Bastarán tres días para comprobar que esta vez no habrá resurrección.

.

SOBRE EL SENTIDO Y LA REFERENCIA

Se consumieron los luceros en la pretensión humana.

Lo que ahora puede verse no es más que una diosa

a la que apalearon incluso el día de su propio entierro.

.

REVELACIÓN

Una mancha de reserva del 99

dos billetes de tranvía

y la magnum que le robamos

a aquel ángel durante la guerra.

Anne -Le Pése -Nerfs. 

 

 
 

 

 

 

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OH MIO BABBINO CARO


#EXPERIMENTACIÓN:

#RELATO:

#POESÍA:

Enciendo la radio e, inesperadamente, cae un cirio sobre el Santo Grial. La misa ha terminado. Tres cabezas de perro evitan mi mirada para observar el espectáculo de la sacralidad agonizante. Sufro cómo arde mi sotana que no es de seda púrpura, blanca o carmesí, ni de vino o pan de ángel. Mi identidad es esparto enmohecido por antojo de nada.

Los feligreses contemplan rígidos y amarillos el desvelamiento de la fe y sólo un hombre se digna a escupir sobre el silencio: Maria Callas modula la voz para cumplir el deseo de Puccini. Parece que el pobre locutor aún no se ha dado cuenta del desastre; parece que él se alimenta, como todos nosotros, del mismo sustrato de ignorancia. La resignación es precisamente instinto  por defecto y deficiencia. El hombre que aplasta con sus comentarios el aria decide no interrumpir hasta nueva conciencia de su soledad.

Arde la madera. Babel es de madera, el altar es de madera. La Belleza, el Bien y la Verdad son de madera.

Dios suspira y ahoga sin querer el fuego, la luz. Del negro surge la manzana podrida que descansa sobre cualquier libro sagrado. Quien conozca el Ponte Vecchio suplicará piedad, murmura otra vez el hombre recién nacido que se sabe del todo solo.

Dios habla y exige a los difuntos respeto en su antigua casa. He aquí el exceso. ¿Quién tuvo oídos para oír? En tiempo de reverberación todos se proclamaron lisiados,  mudos y sordos. Admitamos tras el incendio que el problema no fue la acústica de la catedral. Allí aconteció un milagro, admitámoslo: se aceptó la angustia como forma de vida.

Dios se dio la vuelta y confesó a una de sus imágenes que olvidaba llorar. Debes creerme -alguien me prestó su coraje para tener oídos-: dios envidia a los poetas porque su dolor indica que ellos al menos siguen vivos. Oí cómo sangraban las certezas de los hombres, debes creerme, cómo disminuía la intensidad del sonido, una arcada de silencio, cómo era sepultada por ruinas divinas la voz de una soprano muerta.

 

Anne- Le Pése- Nerfs.

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