DECONSTRUCCIÓN DEL LIBRO SANTO


#POESÍA:

#RELATO:

#EXPERIMENTACIÓN:

ANTIEVANGELIO SOBRE LA REVELACIÓN.

Atentado contra el discurso sagrado y su oposición a lo profano.

Salmos de Jaques Derrida y réquiem de Walter Benjamin se disponen a ser cantados durante la misa que hoy celebra en este cementerio y catedral; en este lugar que tanto para la Metafísica como para la Estética ha representado el auténtico Sinaí: Grand Louvre, París. Espacio liminal. Lugar de sacrificio y redención. Veintinueve de Agosto del dos mil diez. Once y cuarto de la mañana. Momento en el que Belleza, Bien y Verdad se resolvían en y por Ella.

 

A P. Z. M., que durante el éxodo tendió puentes entre las aguas separadas, haciendo posible la transición.

En respuesta a  https://blasfemicos.wordpress.com/2010/06/24/relato-erotico/  

—–

Reconocí tu gesto entre la multitud.

Los espectadores te observaban sin clemencia, y tú allí tan sola;  tan llena de pudor.

Sin preguntar los mortales me contaron lo sucedido: se atrevieron a amarte tal vez demasiado real, demasiado torpemente, llegando a convertir en mármol tu piel. Estabas allí tan sola,  simplemente desnuda, que reconocí tu gesto entre la multitud. Eras igual de blanca pero eras movimiento. Ahora motor inmóvil o Noesis Noeseos, vi cómo atravesaba tu costado, divino y humano sólo en la matemática de madera,  una fatal lanza de luz.

De los que osaron acercarse sólo el incauto confesó haberte deseado eterna tras el imperioso cristal blindado, llamada a ser siempre la misma y siempre analizada por el impávido y disperso espectador.

Entiendo que te rebelaras contra la misericordia y el piadosismo de los anteriores dioses. Debería habértelo dicho antes del gran Juicio. Lo entiendo porque rebelada nos revelaste el último fin del final.

Constó en las actas el olor a azufre. Los mortales,  tan cobardes como siempre, se abstuvieron de admitir veredicto alguno. Buscaban sus propios mazos en el suelo, evitando ser preguntados por la opinión, fijando sus miradas en las baldosas sucias, compuestas del mismo material que utilizó la alevosía para esculpirte.

El juicio duró más de lo que pudo recordarse y las almas quedaron de una vez por todas libres, incapaces de soportar la condena del recuerdo y saber que fueron ellos los culpables del hieratismo; culpables por haberte fragilizado al dudar sobre el universal de lo considerado hasta entonces bello.

El acontecimiento redujo a polvo el horizonte -y es que tal vez polvo fue todo lo que pudo haber sido.

 El veredicto hizo del presente una línea homogénea de tronos vacíos; poderes y mandatos de los que desertaron los mortales: esos cobardes incapaces de escuchar la tercera voz del gallo, fascinados por el brillo de las monedas con las que mezquinamente fue remunerada su traición.

Se han oído esta mañana los lamentos en el gran museo. Los mortales saltaron la vacío luchando contra sí mismos, intentando olvidar la palidez que tu rostro había adquirido. De la fosa común en la que reposaban sus cadáveres escapó un súbito delirio estético,  interpretado como un último suspiro o fatídico estertor.

Yo misma he certificado el cadáver del Arte -que no es mármol, lienzo ni clave de sol-. Y al comprobar su rictus mortuorio he respirado satisfecha, no sin cierta paz, observando que no eran más que simples versos lo que se les caían a los mortales, más muertos que nunca, de sus ajadas manos y bolsillos.

Insisto:  reconocí tu gesto entre la multitud. Y como otra lanza aconteció la inmóvil sombra. Irrumpió violentamente vestida de plañidera. Fue gloriosa corona de espino este antidestello de luz.

Al atardecer el búho abrió sus alas, pero Maya cubrió otra vez la historia con su velo -la noche llega para hacerte dormir,  así que ahora duerme. – Por fin puedes descansar sin ser vista.

Ya no quedan ojos que miren. Duerme.  Ya no queda sangre en las Iglesias.

Sólo yo sobreviví  a la fuerza centrípeta de la fe en algún discurso y custodio con mi única victoria -seguir siendo, siendo imagen y palabra- el sueño de que existas al margen de cualquier fotograma o poética.

Secreta, delicada, y prohibida mía: el pasado nos espera porque espera encontrarte virgen y gastada,  más allá de la abismal perfección.

El resto,

dicen,

 será silencio.

 E incluso en la peor ausencia, velados los conceptos, reconoceré tu gesto entre la multitud.

Tal vez porque no inventamos detalles, abandonaron la tertulia los otros once fieles. Puede que incluso se lo tomaran demasiado a pecho y decidieran ingresar voluntariamente en prisión. En cualquier caso, no hay lugar para memorias ni testamentos. La cena se ha quedado fría esperando los dibujos de los cuentos; las palabras de alguna narración.

Tú no serás Historia ni venenoso imaginario, sino la espontánea alegoría en el hábito de vivir. 

Serás leyenda pronunciada por amantes, mudos y suicidas. Serás trova para quienes crucen el río con Caronte de la mano, sin perder las monedas de sus ojos, sin convertir al volver la vista el sentido de la travesía en sal.  

Por eso duerme. No hay nada que mirar atrás. Y no temas si al despertar un huracán sin ojo te acusa de deber justicia a tus antepasados. El oráculo recuperará la viva voz de aquellos muertos, infieles de sotana trasparente, para liberar las alas del ángel y cobijar a bohemios y rapsodas.  

No temas en la oclusión del verbo; sólo duerme. Declarado el estado de excepción suplantaremos la identidad del soberano -tenderemos juntas puentes y uniremos interminablemente el mar.- Somos el motor reparado de la asombrosa maquinaria, reconciliando la metafísica de los caballos y la violencia del alfil o el peón; un jaque mate al contexto al reconocer tu gesto entre la multitud.

Si amanece se nombrará justa la página en blanco.

 Bella, Buena y Verdadera: perdóname si al despertar-sé que es injusto-aún estoy rezando.

Pulverizaré mis credos con la primera de luz del alba.

Por ti seré partera que cruza el puente entre la muerte y la vida y trazaré la Redención. 

Por ti Magdalena rechazada y escondida: vestida de satén para el preludio. Madre que vela el cuerpo del Hijo durante la resurrección de los tres días.

Anne -Le Pése -Nerfs.

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4 comentarios

Archivado bajo Experimentación, Poesía, Relato

4 Respuestas a “DECONSTRUCCIÓN DEL LIBRO SANTO

  1. annelepesenerfs

    Siento el desaguisado. Este trasto ha vuelto a tomarme el pelo.
    Y siento igualmente la extensión del escrito. Os haré perder lectores, casi con total seguridad. Ju.

  2. aitorfatale

    Es curioso: tú cada vez más densa, abstracta y bizantina; yo cada vez más frugal, concreto y gilipollas.
    Tienes una vocación, Anne, adelante con ella.

  3. Rubén Hidalgo

    … barroca y metafísica, teológica y mundana. Qué difícil es la labor de adjetivar estos escritos.

  4. ¿Qué se puede decir, además de un inmenso gracias?

    Secundo las palabras de Rubén. Tus textos sin incatalogables, indefinibles; pero ¿no es eso, acaso, lo que los hace tan maravillosos?

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