Archivo diario: 30/12/2010

Huellas


#MICRO-:

El restaurante está construido sobre unos antiguos baños públicos, junto a la carretera. Barras de neón azul intenso, como fantasmas horizontales conteniendo el aliento, rodean la fachada y se proyectan sobre los árboles de alrededor. Son la única luz del parque una vez anochece. Entonces los zorros salen. Atraviesan los setos del campo de petanca, rodean las pistas de tenis, zigzaguean entre los robles que bordean el campo de fútbol. Comienzan un peregrinaje solitario: pues todos son el mismo zorro. El mismo, en lugares distintos, en momentos desconectados entre sí. Algunas veces, el zorro se come los restos de tu basurero. Otras veces, cuando cree que nadie mira, cruza tu jardín, rojo a la luz de las farolas, o casi verde, casi violeta, cuando el sol está a punto de salir por un cielo asfixiado de nieve. No se para a ver qué dan en tu televisión. Baja la cabeza, trota desde un lado de tu empalizada al otro. El zorro camina absorbiendo el sonido a su paso, como con culpa, sobre el asfalto irregular, camino del bosque que queda al fin del mundo. Más allá, está todo. Puedes percibir una idea vaga de la Inglaterra de algún entonces. Chicos rubios de nariz huesuda y barbilla retraída montan a caballo en sus chaquetas acolchadas. Gente se casa. Gente muere de heridas de guerra. Gente salva sus libros del fuego.

El zorro mira por tu ventana y de pronto la televisión se apaga. Es el zorro del cuento. El que despellejan en el patio del señor. El que engaña a las gallinas. El que abandona el poema sin dejar rastro.

 

elster

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