Gobierno en bucle (Bucle 3)


#RELATO: El Gobierno se dividió a sí mismo en departamentos y puso a un responsable al frente de cada uno. Urgidos por un ansia taxonómica encomiable, los responsables repitieron la operación en sus departamentos respectivos, creando directorios, secciones y subsecciones en una decreciente cascada de ordenación y rigor. Para controlar el correcto desempeño de las funciones públicas, el Gobierno decidió asignar a cada responsable de departamento un supervisor que debía aprobar con su firma todas sus iniciativas.

Pronto resultó evidente que las gestiones de cada departamento se habían especializado hasta el  punto de que los responsables se odiaban entre sí. Verbigracia: el responsable de la Contaduría Gubernamental de Conejos no dirigía la palabra al responsable de la Agencia de Apoyo a la Muda de Cuernas en Cérvidos. La extensión de esta inquina, sin embargo, se reveló beneficiosa para los intereses del Gobierno, puesto que los departamentos competían furiosamente en eficacia y celeridad. Más preocupante fue advertir que los supervisores, que debían mantener una impoluta neutralidad en el control de los departamentos y velar siempre por el bien superior del Gobierno, exhibían una parcialidad reprobable en el ejercicio de sus funciones. Contagiados del celo de su responsable asignado, defendían los resultados de éste con impropia pasión y exigían atribuciones crecientes y presupuestos desmesurados para el departamento que debían refrenar.

Con miras a mejorar el encaje de todos los departamentos en el cuerpo administrativo y hacer un uso razonable de los recursos públicos, se tomó la determinación de crear un Observatorio Interdepartamental para la Supervisión de los Supervisores.  Los supervisores de todos los departamentos debían dar cuentas de su trabajo ante el nuevo órgano, cuyas decisiones serían inapelables. Se combatiría ante todo el excesivo apego de cualquier supervisor por su departamento asignado, para evitar así que sus decisiones fueran motivadas por sospechosas filias, ajenas a la razón contable.

Al frente del Observatorio se puso un responsable y a su lado, como era obligado, un supervisor; ambos funcionarios de intachable trayectoria y disciplina ciega. Cuando el supervisor demandó los informes oportunos para empezar a fiscalizar los movimientos del responsable, éste sospechó: ¿no actuaba el supervisor movido por un apego excesivo a su departamento asignado? Al hacer suyos los propios fines del Observatorio para la Supervisión (la búsqueda de contención presupuestaria y eficiencia en la gestión), ¿acaso no estaba haciendo dejación de su neutralidad? Ante esta parcialidad condenable de un supervisor a su cargo, al responsable no le cupo otra opción que solicitar el inmediato cese del mismo. El supervisor cesado, por su parte, no podía tolerar la insumisión de un responsable de departamento, que eludía la labor controladora de un supervisor y burlaba así el interés del Gobierno. Ante esta flagrante violación de sus atribuciones, no le cupo otra opción que imponer su veto a todas las acciones del responsable del Observatorio. La primera iniciativa del mismo que no autorizó con su firma era, de hecho, su propio cese como supervisor.

El agudo sentido de la responsabilidad que compartían responsable y supervisor les obligaba a defender la justicia de sus respectivas posturas pero, al mismo tiempo, les forzaba a acatar las órdenes inapelables de cese y de veto. Ambos se encerraron en sus despachos para no salir jamás e interrumpieron su actividad de modo indefinido. La ausencia de las necesarias supervisiones fue infiltrando el cuerpo administrativo en finísimas grietas de indecisión y aplazamiento, hasta que todo él cayó en una obligada quietud sin salida. Los responsables y supervisores se encerraron en sus despachos para no salir jamás y se dieron a la nostálgica ensoñación del tiempo pasado.

Jaime

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2 comentarios

Archivado bajo Relato

2 Respuestas a “Gobierno en bucle (Bucle 3)

  1. aitorfatale

    Ya veo a ZP encerrado en su despacho de la Moncloa, vestido de negro, escuchando a Marilyn Manson.

    Impecable, Jaime.

  2. Rubén Hidalgo

    Voy a tener pesadillas con esa grieta en el sistema burocrático. No os dais cuenta… ese es el primer paso para la decadencia de Occidente!!!!

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