OH MIO BABBINO CARO


#EXPERIMENTACIÓN:

#RELATO:

#POESÍA:

Enciendo la radio e, inesperadamente, cae un cirio sobre el Santo Grial. La misa ha terminado. Tres cabezas de perro evitan mi mirada para observar el espectáculo de la sacralidad agonizante. Sufro cómo arde mi sotana que no es de seda púrpura, blanca o carmesí, ni de vino o pan de ángel. Mi identidad es esparto enmohecido por antojo de nada.

Los feligreses contemplan rígidos y amarillos el desvelamiento de la fe y sólo un hombre se digna a escupir sobre el silencio: Maria Callas modula la voz para cumplir el deseo de Puccini. Parece que el pobre locutor aún no se ha dado cuenta del desastre; parece que él se alimenta, como todos nosotros, del mismo sustrato de ignorancia. La resignación es precisamente instinto  por defecto y deficiencia. El hombre que aplasta con sus comentarios el aria decide no interrumpir hasta nueva conciencia de su soledad.

Arde la madera. Babel es de madera, el altar es de madera. La Belleza, el Bien y la Verdad son de madera.

Dios suspira y ahoga sin querer el fuego, la luz. Del negro surge la manzana podrida que descansa sobre cualquier libro sagrado. Quien conozca el Ponte Vecchio suplicará piedad, murmura otra vez el hombre recién nacido que se sabe del todo solo.

Dios habla y exige a los difuntos respeto en su antigua casa. He aquí el exceso. ¿Quién tuvo oídos para oír? En tiempo de reverberación todos se proclamaron lisiados,  mudos y sordos. Admitamos tras el incendio que el problema no fue la acústica de la catedral. Allí aconteció un milagro, admitámoslo: se aceptó la angustia como forma de vida.

Dios se dio la vuelta y confesó a una de sus imágenes que olvidaba llorar. Debes creerme -alguien me prestó su coraje para tener oídos-: dios envidia a los poetas porque su dolor indica que ellos al menos siguen vivos. Oí cómo sangraban las certezas de los hombres, debes creerme, cómo disminuía la intensidad del sonido, una arcada de silencio, cómo era sepultada por ruinas divinas la voz de una soprano muerta.

 

Anne- Le Pése- Nerfs.

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2 comentarios

Archivado bajo Experimentación, Poesía, Relato

2 Respuestas a “OH MIO BABBINO CARO

  1. aitorfatale

    Otros con más autoridad que yo -aunque no tan ilustres, no tan guapos- han loado la fuerza y recursos de tu lenguaje. Es un texto abstracto, difícil de clasificar, pero hondo, enjundioso, emotivo. Adelante, lograrás todo aquello que te propongas.

  2. Acongojante, Anne. Maravilloso. “Oí cómo sangraban las certezas de los hombres”…

    Qué gusto poder leerte.

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