Casas desencantadas


#EXPERIMENTACIÓN:

#POESÍA:

#MICRO-:

#NOVELA:

Casa desencantada I

(Embargo)

Han pasado ocho meses desde que el despertador dejó de sonar para ir a trabajar. Pero ladran los buzones sobres rabiosos. Telefónica, la compañía del agua. La luz. El gas. Los créditos pasan factura.

Entretanto, los Niños dicen adiós a los compañeros que sí van a la excursión.

Los cimientos se resienten. Las llaves amenazan con suicidarse: reptan de debajo del felpudo y se asoman peligrosamente desde lo más alto de la alcantarilla. 

Las baldosas bailan un réquiem, el suelo se mueve bajo sus pies. Y a  Ellos, no saben por qué, les cuesta un poco más quererse…

Casa desencantada II

(Distanciamiento)

Las esquinas de la casa me arañan los tobillos. La casa. Una casa, no mi casa.

Me arañan los tobillos todas sus esquinas y las paredes murmullan cosas contra mí. Las cortinas se rasgan para dar paso a un sol que me amenaza desde fuera. Se burla, el sol. Desde fuera. Amenaza con entrar y no me deja salir.

La bañera se llena y las cortinas se me enredan en el pelo. Las cuchillas de afeitar me sonríen, melladas y, como viejas, critican mis costumbres. Babean las esponjas y, desdentados los peines, me tiran de las trenzas mientras los espejos empañados saludan con mensajes de vaho. Falsas bocas de carmín rojo ríen desde las blancas baldosas.

Las uñas que ya no son, reviven cual lázaros y nos persiguen por los pasillos. El polvo bajo la cama se amotina y espera a vernos dormir para saltar sobre el colchón.

El número de la puerta baila loco al ritmo del timbre que, histérica y chillonamente, nos llora una tecnorumba que le canta al desamor:

“Sueño contigo, qué me has dado, sin tu cariño no me habría enamorado…”

Horror.

Casa desencantada III

(Despedida)

Los respaldos del sofá me rozan con tus restos. Estás en las sábanas. Y en el desagüe y en las cañerías. El sumidero eructa tu voz.

Los pomos de la puerta me besan la mano y huelo tu aliento en ellos. Tu lengua me lame las plantas de los pies cuando ando descalza por el pasillo. Del techo pende tu recuerdo. Es de araña y tiene lágrimas de cristal.

Tus pasos suben por las escaleras. Tus cenizas descansan en una urna, en el armario del salón, junto a la caja de diapositivas. Me resigno a olvidarte, pero aún no…

 Hasta los vecinos pueden oírte. Notan tu presencia nuestros amigos cuando vienen a preguntar cómo lo llevo. La casa está llena de ausencia.

Ayer la puse en venta.

Practico frente al espejo: “adiós, adiós, adiós, adiós…”

Minade Carbón

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12 comentarios

Archivado bajo Experimentación, Micro-, Novela, Poesía

12 Respuestas a “Casas desencantadas

  1. Jaime

    Muy bueno, Minade. Lo relees y son todo hallazgos. Me sigue sorprendiendo cómo en muchos textos se ve que piensas a través de juegos del lenguaje. Es decir, que no se queda en un mero malabarismo verbal, sino que de ahí sacas ideas, gérmenes de historias. Aquí, por ejemplo, el juego entre casa encantada y desencanto es genial. Tomas todos los efectos de las historias de fantasmas (el vaho en el espejo, los pasos en la escalera) y los subordinas a narrar aquello que sí que puede, de verdad, animar una casa: la desilusión, la ruina.. Y además lo haces poéticamente: ladran los buzones, el recuerdo que pende del techo y es de araña.. Me ha encantado. Enhorabuena.

  2. Niunibon

    Esas presopopeyas, esos oxímoron(nes), esas metáforas, esas paradojas y incluso hipérboles… Las leo una y otra vez en cada uno de tus relatos y cada vez me gustan más.

    El sumidero eructa tu voz….
    Ladran los buzones perros rabiosos…
    ¡Son tantas y tantas cosas!

    Y sí, me sigue encantando Camela en una casa desencantada. Creo que es lo más chic que han hecho nunca.

  3. Arrate

    La parte III me ha dejado patidifusa. Gracias, Marina.

  4. aitorfatale

    Original y emotivo, Marina. Perfecto.

  5. annelepesenerfs

    Qué gustito da leerte, Marina.

  6. Minade Carbón

    Muchas gracias 🙂 A vosotros sí que da gustito leeros…

    (Me siento hinchada, no sé por qué. Será falta de fibra? 😉 )

  7. Yo me subscribo al comentario de Jaime.

    Vamos, que me ha gustado mucho, Marina.

    Qué gusto tener esto, la verdad, para poder leernos a menudo.

  8. Ana Gato

    Jolin mi amor, que se me ojean las humedeces y se me humedecen los ojos, que tu ya me entiendes—

  9. Quinceps

    Yo también quiero lamerte las plantas…

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