Rizos negros


#RELATO: Ahora, años después del suceso, el hombre 57.956.344 recuerda que hablar con ella aquella noche fue el principio de todo. El principio y el final de todo.

Él iba apretado en una vieja chaqueta, que hacía unos años había pertenecido a su padre, y trataba de buscar a sus amigos con la mirada cuando la descubrió, de pie junto a una silla. Ella llevaba un vaporoso vestido que le quedaba demasiado largo, y su rostro estaba enmarcado por unos preciosos rizos negros. Él nunca debió dirigirle la palabra, ni iniciar una intrascendente conversación con ella acerca de la fiesta. Pero no pudo evitarlo, y después de eso tuvieron que ir juntos al cine un día, y otro, y luego ir a cenar, y casarse, y tener un hijo que ahora tiene seis años.

El hombre 57.956.344 ya ha tenido suficiente, y está harto de que los rizos negros de su mujer, que han dejado de parecerle preciosos hace tiempo, atasquen cada semana la ducha.

El pobre hombre tenía otra idea de la vida, y no se siente capaz de seguir interpretando esta absurda pantomima un día más. Ha tardado doce años en descubrir que la vida era esto, y no las fantasías ridículas que nos hacen creer las novelas: que vivir es madrugar, poner lavadoras, llegar tarde a casa por la noche y llevar a los niños al McDonald´s los fines de semana.

Que la vida, después de todo, está compuesta de zapatos a los que hay que dar betún, paraguas a los que les faltan varillas y listas de la compra que se olvidan sobre la mesa de la cocina.

Ane Zapatero

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6 comentarios

Archivado bajo Relato

6 Respuestas a “Rizos negros

  1. Y que viva la mediana edad. Amén.

    Vale, eso de casarse y tener hijos es en cierto modo inevitable -y hasta perfectamente deseable para algunos, querida, aunque no lo creas ;)-, pero uno siempre puede hacer cosas que doten de sentido individual a su vida. El hombre 57.956.344 igual no ha sabido descubrirlas.

    Desolador, Ane, desolador.

  2. Minade Carbón

    La vida es un cúmulo de paraguas sin varillas… Me parece muy poético. Muy gráfico también lo del fin de semana en el McDonald’s. Sólo te ha faltado añadir la marca en rojo sobre el calendario en cada primer sábado de mes para… para hacer el amor (“hacer el amor” en este caso suena demasiado bien). Cuánta desesperanza…

    Estoy con Paula, creo que el señor número 57.956.344 debería mantener una seria conversación consigo mismo. Quizá no haya descubierto todo lo que cabe en esa vida suya si hace un poco de limpieza. Tal vez deba empezar a tirar los paraguas viejos a la basura para descubrir que la lluvia tampoco está tan mal. O tal vez no.

  3. enazapatero

    Gracias, chicas. De verdad. Pero me preocupan los consejos para el hombre 57.956.344…¿Sabeis que no existe, verdad? Sobre todo, ¿sabeis que no soy yo, verdad? 😀

    (El ordenador vuelve a no dejarme escribir tildes. Lo lamento profundamente).

  4. jaime

    Jajaj, es cierto, uno lee el texto e inmediatamente piensa: “pobre Ane, debería dejar de llevar a los niños al MacDonald’s”. Creo que la vida es bastante eso, sí, pero la suerte está en que entre tanto paraguas roto y tanta lista de la compra, no solemos tener tiempo de pensar que la vida es bastante eso. En fin. Para eso está Ane aquí, para recordárnoslo..

  5. Rubén Hidalgo

    Queridas Paula y Marina,
    Ane está diciendo la Verdad. No os engañéis sólo los verdaderos visionarios lo han sabido ver. Gracias Ane por recordárnoslo.

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