Archivo diario: 15/07/2010

Arenga taimada a un pueblo de riñones


#OTROS:

¡Vísceras omisas! ¡Preteridas glándulas! ¡Cómo me aturden desde aquí vuestros efluvios de orín! (aclamación) Yo sé bien que otros harán mohines y astringencias cuando adviertan vuestra parda corteza venosa (rumor), y que girarán sus cuellos como ujieres torvos cuando escuchen vuestra atareada secreción (rumor desaprobatorio), yo sé bien que otros taparán sus narices así: imitaddo puedilmende una pinza de madeda (chapoteo alborozado y rítmico).

Pero yo os veo, mis riñones, y admiro vuestras mucosas resbalantes, vuestras pedículas brillosas (gran silencio). Pero yo os oigo, riñones míos, y escucho el ulular heroico de los humores y el pálpito sordo de una secreta misión (gran silencio expectante). Pero yo os huelo, aquí y ahora, mis amadas glándulas, y me aturdo extasiado en vuestro efluvio unísono, ¡y aspiro con orgullo este aroma cetrino, chapoteante, renal! (júbilo, palpoteo, excreciones involuntarias entre el público).

Ah, creedme, con cuánto gusto abrazaría vuestra forma de habichuela (júbilo rítmico). Pero no es el sentimiento lo que nos convoca (repentino silencio): es la justicia. Os llamo a recobrar el puesto que os deniegan, os llamo a vengar la afrenta que os hicieron. Seguidme, nobles vísceras, y nadie volverá a afrentaros; marchad conmigo, glándulas fieles, y no se os negará nada (estalla un chapoteo exaltado). ¡Abajo la prepotencia, arriba el riñón! (chapoteo atronador, secreciones rítmicas, marcha y desfile de los riñones).

Jaime

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