Blanco


#RELATO: En la cara oculta de la luna no hay casinos con neones luminosos. Ni hoteles de lujo con spa. No hay chiringuitos con postales para los turistas espaciales. No hay hombrecitos vestidos con trajes de fieltro verde y camisa plateada, dando la bienvenida e indicando el camino hasta la recepción, como hospitalarios selenitas.

Los enamorados no viajan al hemisferio no visible de este astro. Ellos prefieren ir al lado iluminado, al popular, a aquél con el que soñaban desde la Tierra y que en algún momento se prometieron. Precisamente por eso, todos desconocen que en el lado marginal, sombrío y abrupto de la luna, sí existen pruebas de que alguna vez hubo allí vida.

No hay nadie, no hay un alma, pero alguien dejó, cogido con una piedra lunar, un rollo de papel higiénico desenrollado y completamente escrito. Aunque la luna, púdica, esconde este lado con celo. Esconde también las cicatrices que bólidos errantes han ido dejándole. Si la cara vista es la cara de los enamorados y de los turistas, la cara oculta lo es de los náufragos estelares. La luna no es mentirosa, como nos enseñaron de pequeños; lo que pasa es que tiene secretos.

Pero hoy, a las cinco de la tarde hora lunar, mientras un cocinero del Selenia Golf Resort se queja impaciente de la huelga de transportistas interestelares que le han dejado sin materia prima “y son las cinco de la tarde y la cena por hacer”,  un asteroide ha caído en el lado oscuro de la luna, haciendo rebotar la piedra que atrapaba el papel escrito. Flota ahora, en el aire tibio de la luna, una cinta blanca y larga. Resulta una imagen bella, triste y extraña. Si hubiera alguien allí para verlo, leería lo siguiente:

Noche 1.

Es de noche. Una noche que llora a su difunto día. Siempre es de noche aquí.

A veces me acurruco en mí mismo para ver si, al cerrar los ojos, el momento gris ha pasado. Pero aquí el tiempo no pasa porque no existe. Y esto me ahoga. Entonces sólo me queda aprender a vencer la pereza y esforzarme en crear una mentira que creer, por ejemplo que este tiempo también tiene un fin. Aunque sólo sea el de enfrentarme a mí mismo y mostrarme una imagen real. Que no siempre tengo el control y que soy pequeño.  A penas una mota de polvo perdida en mitad de una noche inmensa.

Noche 1.

(Siempre es la noche 1)

Hoy estoy enfermo. Creo que tengo fiebre. No hay sol, todo es oscuro y frío, pero yo irradio calor. Mucho calor. Las piedras arden. Y me siento huérfano, sin madre ni padre ni nadie. Nadie. Hoy estoy más perdido, si cabe. No tengo ya un nido al que volver y el mundo que conocí probablemente ya no exista. Yo no existo. Aunque ahora pudiera volver al lugar del que vine, allí nadie me reconocería. El tiempo para ellos ha pasado. Si siempre fui un extranjero, hoy lo soy más que nunca. Más solo. Más perdido. Sin identidad. Un pobre lunático. Y me río con desgana mientras pienso en ello.

Noche 1.

(Siempre es la noche 1)

Ruego, pido, lloro, chillo y escupo al cielo. Pido algo. Pido un algo. Que ocurra algo que me haga percibir un antes y un después, al menos. Necesito una referencia. El tiempo no pasa. No pasa. Y otros crecen, ven la vida. La aman primero, la aborrecen después y a veces, algunos terminan por reconciliarse con ella antes de desvanecerse para siempre. También yo. También yo quiero vivir y desvanecerme. También yo quiero ver pasar mi vida. Quiero nudos en mis manos, arrugas en mi frente. Quiero perder el pelo. Quiero saber que no será eternamente la noche 1. Una larga noche de insomnio, joder puta. Necesito algo. Necesito a alguien. Necesito el Tiempo. Necesito. Antes de volverme del todo loco.

Noche 1.

(Siempre es la noche 1)

He de reconocer que en realidad debí decírtelo cuando tuve tiempo. Si lo hubiera sabido… Si lo hubiera sabido es la excusa de un cobarde que no quiso saber, para no exponerse demasiado. Pero hoy he recordado que allí también hubo días marchitos y corruptos como flores de cementerio.

No tengo cómo volver. Y no tendría sentido que lo hiciera. Ahora sí te he perdido. Para siempre. Ya no pido el regreso. Hoy quizá por fin me rinda. Hoy no tengo nada que pedir. No tengo nada, simplemente. Salvo este dolor de encías que me recuerda que sigo vivo; la muela del juicio no perdona siquiera a un pobre  náufrago que se quedó anclado en una orilla de polvo ceniciento.  No tiene sentido que te llore ahora que no existes. Sé que empiezo a volverme loco. Pero he decidido tener una locura lo más sana y ordenada posible. Hoy he construido un reloj sin manecillas. Voy a hacer de ver que puedo dormir hasta un día siguiente. Y cuando despierte no será más la noche 1. Será el día 2 y habré descansado. Y pensaré que tú aún sigues viva y que ya lo sabes todo. Y que aún me quieres. Y que dormiremos juntos en una cama grande y que al amanecer, el sol bostezará y la mañana será clara y sabrá a tostadas calientes…

Noche 1.

(Siempre es la noche 1)

No puedo más. Empiezo a estar desquiciado. Las alucinaciones. Sin sentido. Pienso cosas sin sentido. Veo cosas. Sueño despierto. Pesadillas. Es la fiebre. La fiebre y este calor que desprendo. Un tambor de hojalata. Un tambor. Duele en la cabeza mi tambor. Me duele el tambor. Es por culpa de la cabeza, que no deja de hacer ruido. Recuerdos borrosos. Calles que se desperezan para mí. Amanece. Y es de día. Y las calles huelen a tapicería nueva. Y se extienden las nubes en el suelo para que las ancianas no se manchen los zapatos. Y tú estás. Tú estás pero nunca te veo la cara. ¿Te has enfadado? ¿Te has enfadado conmigo? Y tu vestido azul, que llena el cielo. Y las ancianas. Las ancianas tocan mi cabeza. Y suena como un tambor. Y me duele el juicio. Y la muela. Y me dueles tú. Con tu vestido azul. No te veo la cara. Pero te quiero. Y he perdido la muela. Y el juicio y es azul mi cabeza…

Noche 1.

Con la poca razón  que me queda, tomo una decisión. Me quito el traje y me desconecto.

No más noche 1. Esto es lo último que me apetece escribir, aunque tú no lo oigas ni lo leas: TE QUIERO.

Una cinta blanca flota, suspendida en el tiempo. Hasta que en un descuido, se engancha en la nave de unos turistas de Yorkshire que llevan pintado un Just Married en la parte trasera. Éstos, dan varias vueltas mientras el recién estrenado marido le insiste a su mujer que no piensa pararse a preguntar el camino, y menos en la cara oculta de la luna. Todo el mundo sabe que allí no hay nadie. Nunca ha habido nadie. “Y no discutamos, Daisy, tengamos la fiesta en paz. Al menos durante la luna de miel.”

Minade Carbón

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3 comentarios

Archivado bajo Relato

3 Respuestas a “Blanco

  1. Jaime

    Muy bueno, Minade. Apenas lo recordaba. También surgió de algún tipo de dinámica que hicimos, ¿no? En cualquier caso, el resultado es excelente, de una bella tristeza. Y sí, sé que me repito al hablar de tus textos. ¿Por qué será que sólo podemos imaginar futuros desastrosos, distópicos? Como el reciente micro-relato de Paula.
    Este en concreto me ha recordado mucho a algunas páginas de las Crónicas marcianas de Bradbury. Ahí va un pasaje:
    “Noche tras noche, año tras año, la mujer, sin ningún motivo, sale de la casa y mira largamente el cielo con las manos en alto, mira la Tierra, la luz verde y brillante, sin saber por qué mira, y después entra y echa al fuego un trozo de leña, y el viento sigue soplando y el mar muerto sigue muerto.”

  2. Minade Carbón

    Qué bonito (y qué triste)!

    Ojalá supiera escribir un Wilt o un Ignatius, cualquiera diría que estoy deprimidísima al leer mis textos! 🙂

    Sí, este texto salió de una dinámica en la Kentuky (ay, la Kentuky…). Las premisas que pusistéis fueron las siguientes:

    -Nº personajes: 0
    -Localización geográfica: cara oculta de la luna
    -Objetos: muela del juicio, tambor de hojalata
    -Hora del día: 5 de la tarde lunar
    -Metereología: mucho calor
    -Elemento problemático: las 5 de la tarde y la cena sin hacer
    -Género: diario lírico

    A ver si hoy proponemos algún juego por el estilo. Los echo de menos! 😉

  3. jaime

    ¡Es verdad! Se me había olvidado por completo… Vaya premisas… Somos unos redomados cabrones, jajaja! Pero mira qué bien salió al final. Si es que no hay nada mejor para la imaginación que unas buenas trabas absurdas. OuLiPo, ya se sabe.
    Pues sí, a ver si lo retomamos.

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