La espera (y 2)


(Viene de aquí.)

#RELATO: Iván reiría como siempre que ocurre algo inesperado, pero no quiere espantar a la mosca que se entretiene en las gotas de sudor de su frente. Empieza a echar lentamente su peso hacia delante para apoyar en el suelo las patas delanteras de la silla, poniendo cuidado en no mover la cabeza. Las tablas del suelo chirrían.

-¿Te ha vuelto el periodo? –pregunta Aleksei, sin levantar su palma de la mano izquierda de Yulia, que agarra todavía el muslo de pollo–. Hueles a hembra.

Yulia afloja la presión sobre el muslo de pollo; sus dedos brillan de grasa a la luz de la única bombilla. Asiente, con la mirada clavada en la mesa de roble, de un modo casi imperceptible. Restalla el golpe de la mano derecha de Iván contra su propia frente. Ahora sí ríe, cuando observa en la palma de su mano el pequeño amasijo de patas, alas y líquido verde. Escrita aquí, la acción “Iván deja de reír y se lame la palma de la mano derecha” parecerá extraña. Pero a Iván no se lo parece, y eso es justo lo que hace.

Yulia vuelve a sostener su cabeza con ambas manos, acodada sobre la mesa y sin dejar de mirarla. Aleksei cruza la Sala andando a la manera de Aleksei y se detiene de cara a la estufa. Contempla el resplandor de las brasas a través de la rejilla de chapa. Por un momento, el viento trae el ruido de las olas.

-Vuelve a los campos. Iván se te unirá enseguida –dice sin girarse–. Necesitaremos víveres cuando la comunidad crezca.

Sin hacer el mínimo gesto de haber escuchado nada, Yulia echa hacia atrás su silla, se levanta y se dirige con pasos lentos hacia el perchero que está junto a la puerta. Las tablas del suelo chirrían. Tarda en ponerse la ropa de abrigo y creo que le parece, por primera vez, una tarea complicada. Cuando oye la puerta a su espalda, Aleksei enciende el transistor que está sobre una balda a la derecha de la estufa. Sólo Aleksei puede tocarlo, aunque se trata de una prevención inútil porque sólo Aleksei entiende la emisora finlandesa que se sintoniza.

…y como en los últimos años, se repite la escena de los manifestantes nostálgicos en la Plaza Roja de Moscú. Ante la indiferencia de los cuerpos de seguridad de la  Federación Rusa, las viejas banderas de la URSS y las efigies de los líderes soviéticos desfilan en un nuevo aniversario de la Revolución de Octubre. Tras la ilegalización del Partido Comunista y con el rublo bajo mínimos históricos…

-Ésta tampoco nos servirá, Iván –dice Aleksei sin girarse, sobre el ruido de fondo del transistor–. Ve. Y entiérrala junto a las otras.

Iván sonríe hacia Aleksei, que no le mira. Agarra el muslo de pollo y le da el primer mordisco mientras camina hacia la puerta. “Frutos nuevos del hombre nuevo” repite para sí mismo, con la boca llena.

Jaime

13 comentarios

Archivado bajo Relato

13 Respuestas a “La espera (y 2)

  1. Yo tengo que confesar que no entiendo lo que pasa aquí… :-S

  2. Gracias, Aitor, hasta ahí he llegado. Pero no entiendo por qué “ésta tampoco les sirve”, aunque intuyo que tiene algo que ver con el pollo… Será que estoy espesa.

  3. Jaime

    Vaya, mierda, ¿de verdad no se entiende? Aitor va bien, desde luego. El asunto tiene que ver con que “la comunidad crezca”, el periodo de Yulia y los dos fragmentos de noticias. Aunque tampoco importa mucho que no se entienda al milímetro, supongo…

    • Sí, Yúlia tiene la regla, pero… ¡no le va a durar eternamente! Además, cuando Aleksei le pregunta: “¿Te ha vuelto el periodo?” debería ponerse contento, ¿no? Porque sin periodo no hay natalidad soviética… 😀

  4. Jaime

    Pero Aleksei quiere pequeños soviéticos ya mismo, y lo que esperaba es que no le “volviera” el periodo (de nuevo), sino que dejara de tenerlo. Ya que ella tampoco se queda embarazada (de Iván, se entiende), ella tampoco sirve, como las anteriores candidatas a madre ejemplar.

  5. JOÉ VALE!!!!!!!!!! Si no era tan difícil… 😐 ¬¬ Estoy tonta, seguro que se me ha atravesado, Jaime… Aunque igual me ha despistado el verbo, el “¿te ha vuelto el periodo?”, porque da la sensación de que se le había ido por mucho tiempo y luego le vuelve. Creo -aunque igual es sólo cosa mía- que si dices “¿te ha venido?” daría más la sensación de que es su periodo normal.

    Pero ya te digo que seguro que soy yo que he estado espesa…

  6. Jaime

    Sí, tienes razón, igual da esa sensación con el “vuelto”. Lo pensaré.. Y gracias!

  7. Rubén Hidalgo

    Pues yo lo veo claro. No noto los problemas. Con un aborto también te puede volver el periodo. Me encanta la idea. Yo seguiría con esa distopía nostálgica en una isla del ártico.

  8. Vale. Nada, Jaime, entonces definitivamente soy yo, que Aitor también lo entendía perfectamente 🙂

    Me gusta mucho y da mucho acojone, por cierto. Se desprende como una sensación apocalíptica… Los soviéticos reorganizándose, ¡HORROR! 😉

  9. enazapatero

    Hmmm…para que tengas la opinión de otro lector: yo sí que había entendido que van a matarla por la decepción que ha supuesto el “no-embarazo” (¿puede que ella intuya algo? ¿por qué le cuesta ponerse el abrigo?), pero no entiendo que debe el lector comprender exactamente de los fragmentos de la radio.

    Me encanta la atmósfera de decadencia y tristeza que se desprende de un texto tan breve: la grasa del pollo, la mosca, ese “hueles a hembra” tan desagradable… hacen que realmente te imagines la escena.

  10. Jaime

    Gracias, Ane! Como muy bien has observado, efectivamente, parece que ella se huele algo, aunque quizá no sepa bien qué.. En cuanto a lo de las noticias, no sé, igual está traído por los pelos. Se trata de que el lector se dé cuenta, de pronto, de que en el tiempo del relato la urss ya ha desaparecido (mientras que en la primera parte más bien parece que no). Aleksei oculta este dato a los demás y así mantiene la autoridad sobre ellos. No sé, creo que eso le da un clima más macabro, y va bien con el tono general de decadencia. Pero eso es lo que está en mi cabeza, claro.
    Gracias a todos por comentar, ayuda mucho! (De hecho, me confieso: antes de leer vuestros comentarios a la primera parte, no tenía ni idea de por dónde iba a seguir.)

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