Archivo diario: 05/06/2010

La espera (y 2)


(Viene de aquí.)

#RELATO: Iván reiría como siempre que ocurre algo inesperado, pero no quiere espantar a la mosca que se entretiene en las gotas de sudor de su frente. Empieza a echar lentamente su peso hacia delante para apoyar en el suelo las patas delanteras de la silla, poniendo cuidado en no mover la cabeza. Las tablas del suelo chirrían.

-¿Te ha vuelto el periodo? –pregunta Aleksei, sin levantar su palma de la mano izquierda de Yulia, que agarra todavía el muslo de pollo–. Hueles a hembra.

Yulia afloja la presión sobre el muslo de pollo; sus dedos brillan de grasa a la luz de la única bombilla. Asiente, con la mirada clavada en la mesa de roble, de un modo casi imperceptible. Restalla el golpe de la mano derecha de Iván contra su propia frente. Ahora sí ríe, cuando observa en la palma de su mano el pequeño amasijo de patas, alas y líquido verde. Escrita aquí, la acción “Iván deja de reír y se lame la palma de la mano derecha” parecerá extraña. Pero a Iván no se lo parece, y eso es justo lo que hace.

Yulia vuelve a sostener su cabeza con ambas manos, acodada sobre la mesa y sin dejar de mirarla. Aleksei cruza la Sala andando a la manera de Aleksei y se detiene de cara a la estufa. Contempla el resplandor de las brasas a través de la rejilla de chapa. Por un momento, el viento trae el ruido de las olas.

-Vuelve a los campos. Iván se te unirá enseguida –dice sin girarse–. Necesitaremos víveres cuando la comunidad crezca.

Sin hacer el mínimo gesto de haber escuchado nada, Yulia echa hacia atrás su silla, se levanta y se dirige con pasos lentos hacia el perchero que está junto a la puerta. Las tablas del suelo chirrían. Tarda en ponerse la ropa de abrigo y creo que le parece, por primera vez, una tarea complicada. Cuando oye la puerta a su espalda, Aleksei enciende el transistor que está sobre una balda a la derecha de la estufa. Sólo Aleksei puede tocarlo, aunque se trata de una prevención inútil porque sólo Aleksei entiende la emisora finlandesa que se sintoniza.

…y como en los últimos años, se repite la escena de los manifestantes nostálgicos en la Plaza Roja de Moscú. Ante la indiferencia de los cuerpos de seguridad de la  Federación Rusa, las viejas banderas de la URSS y las efigies de los líderes soviéticos desfilan en un nuevo aniversario de la Revolución de Octubre. Tras la ilegalización del Partido Comunista y con el rublo bajo mínimos históricos…

-Ésta tampoco nos servirá, Iván –dice Aleksei sin girarse, sobre el ruido de fondo del transistor–. Ve. Y entiérrala junto a las otras.

Iván sonríe hacia Aleksei, que no le mira. Agarra el muslo de pollo y le da el primer mordisco mientras camina hacia la puerta. “Frutos nuevos del hombre nuevo” repite para sí mismo, con la boca llena.

Jaime

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