Normas para un museo imaginario


#MICRO-:

“Llegado el momento presente la necesidad de recintos espaciales para la acumulación de obras de arte ha perdido todo sentido”.  Frases como ésta florecían habitualmente orbitando alrededor de su hipotálamo, pero sólo ésta logró un efecto tan incansable en la vida de los hombres corrientes. Se extendió como aquellas ideas célebres que marcan el espíritu de los tiempos. Fue una pandemia imprevista.

Los hombres que al alba decidían caminar y continuar cargando con sus cuerpos se vieron sorprendidos por la inesperada plaga. Allí, en los pasos subterráneos, en las entradas a las fábricas, bajo las cajas de los supermercados aparecían decenas -incluso centenares- de comisarios, de críticos, de observadores y burgueses aburridos que habían sido poseídos por su sentencia. Les esperaban, les etiquetaban, les clasificaban como lo hicieron antes en los museos con sus vetustos catálogos. Ahora todo era arte, incluso ellos. Y no sólo ellos, también sus pasos, sus bailes, sus tristezas desconsoladas y sus absurdos tropiezos. Los catedráticos de estética, guiados por lo que en los momentos futuros sería reconocido como el lema de su tiempo, no pudieron más que morir extasiados ante el paso indiferente de quienes no pudieron comprenderlo.

Rubén Hidalgo

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9 comentarios

Archivado bajo Micro-, Relato

9 Respuestas a “Normas para un museo imaginario

  1. Jaime

    Me quito el cráneo y dejo que los estéticos chapoteos de mi hipotálamo asientan extasiados: po-ten-cia-lis-mo.

  2. aitorfatale

    Ser los artífices de la destrucción del mundo no me parece tan malo.

  3. rubenhidalgo

    Po-ten-cia-lis-mo…

  4. Minade Carbón

    Lo etiquetaría como “suspense” o incluso “terror”. Podría ser una peli de Hitchcock… Aunque también tiene un puntito cómico.

    Sería un primer corto genial 😉

  5. rubenhidalgo

    A mí me da más bien risa.

    • Minade Carbón

      Yo es que lo leo con tu voz, ya sabes… XD Quizá debiera leerlo Leti!

      En serio: sí tiene un punto cómico. Pero no puedo evitar verle el lado siniestro. Imagínate seguido a todas partes por varios gafapasta con jersey de cuello vuelto y libretita y boli en mano, acariciándose la barbilla… De verdad no te da cosica?

  6. annelepesenerfs

    Lo cierto es que es aterrador, Rubén. Da miedo pensar que nosotros mismos somos un objeto susceptible de ser mercantilizado. Enhorabuena por el texto.

  7. enazapatero

    Aterrador, siniestro, cómico…¡casi puedo ver los cadáveres de los catedráticos de estética, amontonándose en las aceras!

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