Amarillo


#RELATO:

Los árboles amarillos que se ven desde su ventana son ahora el centro de su vida: la única cosa segura. Pero el otoño también pasa y de la misma forma en que él, sin darse cuenta, ha ido dejando en su almohada sueños, tiempo, cabellos y una mancha ocre de sudor acumulado, los árboles han dejado caer sus hojas sobre una húmeda almohada vegetal. Así, un día los descubre víctimas de una galopante alopecia.

Decide bajar y recoger cariñosamente la única hoja que, titubeante, pende de una rama oscura. Va a usarla como punto de libro, del libro en el que escribirá su vida. Inventará quién es y confabulará un pasado que merezca la vida serena y tranquila a la que, cree, siempre aspiró.

Pero cuando llega abajo, en pijama y descalzo, ve cómo el viento se lleva volando su hoja que plácidamente, como sonámbula, se va bailando un vals liviano. Él se deja escurrir hasta el pie del árbol, ya vacío y negruzco. Pasado un rato se pregunta qué hace ahí fuera, si tiene frío. Lo intenta, pero ya no se acuerda. Desde que muriera su mujer le viene pasando más a menudo, eso de olvidar lo que estaba haciendo.

Entra de nuevo en casa y saluda al vacío. Sólo se oye el reloj de pared. Junto a él, la rutina se hace un hueco en el sofá.

Minade Carbón

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7 comentarios

Archivado bajo Relato

7 Respuestas a “Amarillo

  1. Me encanta la delicadeza con la que escribes. La cadencia del relato es como la de esa hoja, que “se va bailando un vals liviano”.

    Este relato me ha hecho pensar en la maravillosa foto del abuelo de Rubén. La pared, si no recuerdo mal, era precisamente… amarilla.

  2. Por cierto, que tu texto me ha recordado cuánto miedo me da perder la memoria. He decidido hacer otro -archigésimo- intento de Diario (mejor voy a empezar con un Semanario) para que mis hijos, nietos y jóvenes voluntarios de la Cruz Roja me lean la historia de mi vida.

    No, no soy la mujer de Noah, por si alguien se lo estaba preguntando ^^

  3. Jaime

    Qué triste belleza…

  4. Minade Carbón

    Paula, estoy viendo a un tal Asier Etxenosequé en la tele…

    Cuando seamos dos adorables viejecitas (yo, de pelo blanco) nos contaremos las historias pasadas, probabemente tres cuartas partes de ellas inventadas. Con una taza de té rojo. A Jaime le dejaremos hablar sobre la Curia. O no. 😉

    Muchas gracias a los dos. 🙂

  5. enazapatero

    Como voluntaria de Cruz Roja, os aseguro que NO QUERÉIS que jóvenes voluntarios os lean la historia de vuestra vida. Probablemente se saltarían hojas e inventarían pasajes escabrosos sólo para haceros llorar.

    Marina, el relato me recuerda a “La hoja roja” de Delibes. Ah, Delibes…¡puede que se haya reencarnado en ti, Marina! 😀

  6. David Silva

    Un relato con muchos dedos para lectores de muchas cuerdas.
    Muy triste.
    Y el personaje muy bien logrado, con mucha profundidad. Muy bien creado en tan pocas palabras. Relato digno de admirar.
    Un saludo.

  7. Minade Carbón

    Muchas gracias, David 🙂 Espero que sigas dejándote caer por aquí. bienvenido!

    Ane, Ane, Ane… Qué peligro tiene usted como voluntaria, querida. Qué peligro tiene usted. Así, a secas.

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