Verde


#RELATO: Sintió el calor de su piel en el momento oportuno. Un momento antes se había sentido algo confusa. Se había desnudado lentamente sin dejar de mirarle. Temblaba un poco. La habitación estaba tibia. Sentía la moqueta verde pudriéndose bajo sus pies. Las puntas de sus dedos estaban heladas.

Pensó que iría ganando seguridad poco a poco. A medida que él le fuera correspondiendo con la mirada, a medida que fuera sintiendo el calor de sus ganas saliéndole por los ojos. Pero a pesar de que ella se contoneaba –algo torpemente- al quitarse la falda, él no le dirigía ni una sola mirada directa.

Ella se sentía perdida ¿No le estaba gustando? ¿No lo hacía bien? ¿No era lo suficientemente guapa?

Ante tanta pregunta sólo el silencio. A penas se oía el zumbido y el clic-clic de un fluorescente estropeado que creaba un ambiente verde y líquido, como de charca mohosa.

Cada vez temblaba más. Y a penas le reconfortaba la suave sonrisa que permanecía casi hierática en la cara de su extraño cliente. Empezó a enrojecer. Hubiera salido corriendo si no fuera porque se había comprometido con el dueño, jurándole una y otra vez que, a pesar de su inocente aspecto, sería capaz de hacerlo.

Pero no podía. No sabía. No entendía. No era como lo había imaginado. Y había imaginado todo tipo de cosas. Horribles, la mayoría de ellas. Pero no esa indiferencia por parte de su espectador.

De pronto, ya completamente desnuda, se quedó quieta en mitad de la habitación, con los brazos cayéndole rígidos, pegados a lado y lado de su cuerpo. Tiritaba. Ya no se oía la ropa caer. Silencio.

-Apaga la luz para que pueda verte –le dijo él suavemente-.

Apagó la luz y permaneció quieta. Conteniendo la respiración. Y le sintió. Le sintió acercarse. Notó su calor muy cerca. De repente, por detrás, él la abrazó con un abrazo grande, cálido. Tierno. Notó cómo la nariz de él se hundía en su cabello. Y su cuerpo rígido se relajó. Ahora sí: se echó a llorar.

Se quedaron así, abrazados. Los dos a oscuras. Los dos perdidos. Los dos necesitados. Hasta que llamaron a la puerta para avisar de que la hora establecida ya había pasado.

Minade Carbón

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9 comentarios

Archivado bajo Relato

9 Respuestas a “Verde

  1. aitorfatale

    Está guay. Y tiene la extensión perfecta para un blog.

  2. Paula (cual de todas, ahhh? :P)

    Me ha gustado mucho. Mucho mucho. Consigue lo mas importante: que te metas en el papel. Te sientes como si estuvieras ahi, con los pies frios tambien.

    Y lo que viene siendo la historia… preciosa. Cuanta soledad hay, cuanto cariño hace falta en el mundo…

    5 estrellas 😉

  3. Cuando he empezado a leerlo me he acordado de que lo había leído ya, y me he acordado también de cuánto me gustó. Bonito, sorprendente y escueto: ¡perfecto!

    Por cierto, me ha encantado la imagen del “fluorescente estropeado que creaba un ambiente verde y líquido, como de charca mohosa”. Charca mohosa. Mola.

    Otra Paula 😉

  4. Jaime

    Precioso, Marina. Ya lo recuerdo.

  5. Me ha gustado mucho este relato. La duda, la tristeza, las sensaciones… Muy interesante.

  6. Minade Carbón

    Qué bien que os guste! Muchas gracias Aitor, Paulas (jugando al despiste, eh?), Jaime, Ekaitz =)

  7. Irene

    Marina, me ha gustado mucho!
    Parece que en vez de leerlo lo hubiése visto con mis propios ojos!
    Eres la más mejó!

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